30-05-2010

Y te fuiste porque me amas

Por abrazar un cactus espinoso,
terminé ensangrentado y dolido.
pero ya he curado mis heridas,
de una batalla que no busqué,
y que gané esta vez con mis armas,
de fuerza, dominio y armonía.

Te traté siempre con respeto y cariño,
buscando cierta intimidad inexistente,
pero tu distante solo quisiste, y yo no quise,
masturbarte fríamente en el sexo.

De ese modo, a veces si yo deseo,
pero otras veces como ahora, así no deseo;
por eso, por temor y también por cuidarte,
intenté errónea y falsamente desearte,
pero ahora se que el respeto a mi mismo,
siempre debe ser lo mas importante.

¿Quien te hizo tanto daño
que del cariño arrancas,
quien te trató tan mal,
que a los hombres asi utilizas?

Mis gotas de miel te dieron pánico,
y te sorprendieron en respuesta,
a tu agresión continua de mujer despechada,
seudoindependencia y protegida,
de intensa sed de afecto y amor.

¿Alguna vez te has enamorado?....
fue la pregunta que quedó inconclusa y en silencio.

Y por si acaso, en realidad casi por broma,
te invité a acariciarme amorosa,
también a bailar románticamente,
a caminar por las montañas inmensas...
y nada de eso quisiste.

Aquí me encuentro transformado y sereno,
mas sabio y fuerte que antes,
y quizás para eso fue que,
como una trampa peligrosa,
y desde un remoto pasado,
volviste fugaz y te fuiste,
esta vez asustada de verte.

Pero aun soy capaz,
y quiero ver en tu interior,
una niña linda y sensible,
una femenina y poderosa mujer
de corazón acogedor y sonriente.

Si hasta los cactus tienen pulpa tierna,
que calma la sed del caminante.

No quiero pensar que tu corazón
ya se haya secado y muerto,
incapaz de una caricia verdadera y simple,
porque solo eso en tu futuro encontrarías.

Tu sabes que si nuevamente te aproximases a mi,
nuevamente intentaría abrazarte tierno,
y quizás con tu otra esperada y distinta respuesta,
también esta vez deseoso y anhelante,
de entrar en ti penetrándote.

Pero te fuiste porque aun te gusta,
por alguna razón misteriosa,
que te vean así, distante y con espinas;
tu te dices que vives muy bien tus días,
pero te sabes aun asi de protegida,
agresiva, conflictiva, sola y destructiva.

Ahora ya se que tu abrazo delicado,
el único que en todo ese tiempo asi me diste,
el de ese último dia,
fue tu despedida final y silenciosa,
y sé que te fuiste para protegerme,
porque te sabes aun así con tus espinas dolorosas,
y también sabes que me amas.

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