Al verde de las hojas en el bosque,
Al de los bellos prados en los campos de mi país.
Señor, Ud. anda por ahí,
Pintado de ese color verde muerto,
Agresivo y putrefacto,
Que lo hunde más en su pobreza,
Que lo envuelve y que lo asfixia,
En su mezquindad y amargura.
Que lo ahoga cada día lentamente,
Que lo aprieta y sepulta,
Lo inmoviliza y lo obsesiona.
Que lo obliga a mirarme sin descanso,
Por la mas inconfesable de sus pasiones.
Señor, su color verde descompuesto,
No me ocupa ni me alcanza.
Y más le vale,
Si no puede conmigo amigarse,
Para siempre el olvidarme.
Mas le vale el alejarse,
Y mirar hacia otros lados,
Por su interior…mas cercano... y mas abajo,
Como si desde ahí desde donde Ud. se encuentra,
Pudiese aun caer mas abajo.
Más le vale...
