¿Sabes?, de pronto fue como un atisbo,
Casi de reojo, imperceptible,
Entre tantas ramas entretejidas de palabras,
Con asombro, un instante tan fugaz,
Que recién ahora y después, me doy cuenta.
En ese café ayer, así, de reojo te miré...
Y tus ojos fueron de pronto,
Una ventana por donde me escapé al cielo.
Ojos de niña en mujer,
Iluminados por tu vida pasada,
Limpios y claros,
Con un dejo de inocencia,
Y casi de mujer enamorada.
Tus esos otros ojos,
Brillantes y mas puros,
Que nacen de tus lindos jardines y bellas flores,
(de aquellas que tu tienes interiores, me refiero)
Ojos quizás anhelantes,
De la caricia y el beso.
Pero mientras me mirabas,
Con tus ojos de costumbre,
Estábamos hablando de tu vida cotidiana,
De tus negocios y andares,
De aquella gente plana que te rodea cada día.
Y entonces de pronto vino eso y te miré,
Fue un instante, quizás ya te digo inexistente,
De reojo, ese atisbo,
Y tus esos otros ojos,
De mujer, limpios y claros,
Fueron esa ventana por donde,
Me asomé a tu alma.
Y me doy cuenta, recién ahora,
Que así fue todo,
Como un eterno relámpago,
Silencioso, imperceptible...
Pero tan poderoso,
Que en mi recuerdo han quedado,
Tus esos otros ojos,
Alegrándome también estos postreros días.
16-01-2006
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