27-03-2010

Instante eterno

Y tu suave cuerpo fue como una ventana,

Por donde se me escapó la tarde,

Un voluptuoso torbellino,

Al que me aferré apenas,

Una marea de vinos espumosos,

De movimientos ondulantes,

Inmerso en magnéticos océanos.



De cálidas manos apretadas,

De vientos respirantes e incesantes,

Y de espasmos anhelantes instintivos.





Y en un instante fuimos uno,

Pero también no fuimos,

Y nos esparcimos,


Por ese espacio innombrable e infinito.




Y tú fuiste mi salto luminoso,

Por donde me fui de esa, mi antigua vida,

Para ya nunca más ser ese otro que ya fui,

Para explotarme,

Recrearme y volver,

Otra vez,

Hasta aquí.

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